viernes, 7 de junio de 2024

PRIMERA SEMANA DE JUNIO DE 2024


Esta semana la imagen fue sugerida por María Rosa Hernando Fernández, y hemos realizado un texto a diez manos. Espero que os guste.

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FALSA ATADURA.

Por M.ª Rosa Hernando Fernández

Un nuevo día despertaba en Cindiena. La bruma se disipaba, y los pájaros poco a poco, comenzaban a revolotear entre ramas con sus cánticos de alegría.

Myriam todavía dormía, acurrucada entre las mantas, ajena al esplendor que tras el cristal de la ventana, irrumpía con entusiasmo, regalando nuevas oportunidades y otorgando dicha a todo aquel dispuesto a saborear una bella mañana de primavera.

Entonces, la puerta de la habitación se abrió chirriando, causando el descontento de Myriam, que deseosa prefería continuar remoloneando en el lecho.

- ¡No pongas esa cara de enfado! ¡levanta! Ahí fuera hace un día fabuloso. - Dijo su madre con ímpetu.

- ¡Noooo! Déjame un rato más. Aquí estoy calentita. No me apetece levantarme, es domingo. - Se quejó.

Pero su madre, lejos de acceder a las niñerías de su hija, se acercó a la cama, agarró la ropa, y de un estirón la retiró, cayendo en un amasijo desordenado sobre el suelo y provocando la ira de la muchacha.

- Pero mamá, ¿qué haces? - Gritó.

- Pues lo que acabas de ver. Quiero que te levantes, te asees y bajes a desayunar al porche. Te espera la naturaleza hija mía.

- ¿La naturaleza? ¿Pero qué tonterías dices? - Volvió a quejarse, mientras atónita veía como su madre desaparecía sin responder.

La mesa estaba preparada. Una jarra con zumo de naranja, tostadas de pan bañadas con mermeladas caseras. Y un sin fin de bandejas repletas de cuanto agradaba a Myriam. Su madre había dedicado dos horas para preparar el suculento desayuno, deseando ver por fin una sonrisa en el rostro siempre enfurruñado de su hija.

Pero no fue así.

Myriam se sentó, lo miró todo y dijo con tono prepotente.

- Vaya, ¿celebramos algo?

- Sí hija. Que estás viva y sana, que eres una chica afortunada, y que tienes toda una vida por delante para disfrutar de ella.

- Oh, que emoción. Maravilloso. - Soltó con desgana.

- ¿Qué te ocurre Myriam? ¿por qué actúas siempre de esta manera?

- ¿De qué manera mamá?

Entonces la muchacha mientras compartía su desazonada existencia, agarró la jarra de leche. Justo debajo había lo que parecía una carta boca abajo. La cogió, le dio media vuelta y la dejó sobre la mesa. Era una carta de tarot; el colgado.

- ¿Qué significa esto? ¿te has vuelto pitonisa?

- No querida. Esa carta es la respuesta a todo cuanto te ocurre.

- ¿Ah sí? ¿esa horrible imagen tiene la solución a mi asquerosa vida?

- No directamente. La carta en sí no tiene la llave. Solo tú la tienes, pensando y analizando todo cuanto te rodea.

Myriam quedó algo confusa, sin saber muy bien qué tramaba su a veces enigmática madre. Así que permaneció a la espera, conociéndola, tenía claro que se avecinaba un profundo monologo. Y así fue.

- Estás atada por tus pensamientos. Crees que todo está mal, que estas estancada y prisionera. Sientes que todo te abruma, los sacrificios que crees que se te exigen, la dependencia emocional que intentas ocultar, las dificultades a superar, o el temor a las pérdidas. Debes huir de la debilidad que en ocasiones fluye en tu carácter, de la introversión que por miedo muestras a los demás. Deja atrás tu victimismo y tus obsesiones. Deshazte del atasco de tu mente y de la sensación de abandono, nadie se aprovecha de ti. Eres libre hija, y puedes ser feliz. Todo eso está en tu cabeza. Solo tienes que soltarte de todas esas cosas que no te dejan ver lo maravillosa que puede ser tu vida. En esa carta estás colgada de tus propias ataduras, puedes deshacerte de ellas cuando quieras. Hazlo cariño, y fluye. Permítete sentir sinceramente sin la obstrucción de la vergüenza. Los sentimientos son bellos, no te escondas ante ellos. Mi niña, eres libre para ser tú, jamás ocultes tu esencia. Y si alguien demuestra intolerancia con tus emociones, comprenderás que no es digno de ti. Se sincera contigo misma, en todo momento, la falsedad para otros. Créeme, ese tipo de orgullo, destroza, no le permitas su influencia en tu vida. Renace cariño, suéltate, se que eres noble y maravillosa. ¡Deja que todo el mundo disfrute de ti! Eso es lo que te muestra esta carta.

Myriam se quedó inmóvil, con los ojos muy abiertos y una expresión de abrumador asombro.

Una lágrima cayó por su mejilla mientras miraba con admiración a su siempre amorosa madre, que como no, estaba dispuesta a ofrecerle esas grandes enseñanzas en el justo momento.

- Perdóname mamá. Se que muchas veces me comporto injustamente contigo. - dijo agarrándole la mano. - ¿Puedo quedarme esta carta?

- Desde luego cariño, es para ti. Llévala siempre contigo, y cuando te sientas flaquear, mírala, te recordará esta conversación.

- Gracias mamá.

Una renovada Myriam parecía haber llegado para incorporarse en el idílico cuadro de aquella bella mañana de primavera.

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Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.

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UNA TIRADA APRESURADA

Por Arturo Martínez Molina

Soy Mary, una mujer que, en su día, fue una reconocida pitonisa en selectos círculos. Además de contar con limitados poderes de vidente, que he heredado de mi madre.

Con una edad cercana a los cincuenta, me harté de la presión que se me exigía a veces, por lo que opte por desaparecer y unirme a una feria ambulante que estuvo encantada de acogerme. A mí me permitiría ver diferentes partes del país, y el dueño del negocio, más que satisfecho de contar con alguien de mi nivel.

Con el tiempo, mi caseta gano un cierto prestigio, lo que me obligo a ocultar mi rostro a los clientes. Era algo que sabía que podía llegar a ocurrir, y que baraje con maestría, para mantenerme en un nivel bajo. No deseaba que los antiguos círculos en los que fui popular, sospecharan que era la misma persona, pese a presentarme con un nombre falso a mi clientela.


Esta experiencia que narraré, sucedió a los cinco años de viajar con ellos, en un pequeño pueblo de Texas, llamado Marga. Un hombre se presentó a poco de la hora de comer, algo que me molestaba sobremanera.

  • Si desea una lectura rápida, es cuanto puedo ofrecerle ahora. Es casi la hora de cerrar —le digo, con esperanzas de que vuelva después.

  • Esa deberá bastar, no puedo regresar por la tarde. Victoria —respondió.

  • De acuerdo, tome asiento, entonces —le indique.

Barajé los veintidós arcanos mayores con rapidez, y extendí las seis ante mí, tres en la fila superior y el mismo número en la inferior. Su lectura rápida, me dejo ya inquieta y miré de nuevo al hombre, que permanecía impasible ante mí.

  • ¿Son malas cartas? —preguntó.

  • Eso es difícil de afirmar, le diré lo que me dicen.

En la hilera superior, tenía a la emperatriz invertida, el colgado y a la muerte.

  • La primera hace referencia a una mujer que está pendiente de un cambio, que supondrá su fallecimiento o transformación. Ese es el futuro inmediato.

Tras una pequeña pausa, proseguí con la esquina inferior. En ella estaba, el emperador, la sacerdotisa y el mago.

  • La segunda, que presagia el porvenir más tardío. Un hombre con buen juicio, podría comenzar algo llevadero.

El cliente se incorporó, y antes de salir, dejo mi dinero con una buena propina.

  • Gracias Victoria, de verdad. Sus palabras me inspiran mucha confianza, para lo que voy a tener que hacer —dijo antes de salir.

Lo que escuche me dejo congelada, al haber podido ser la confesión de un futuro asesinato.


En los siguientes días, estuve al tanto de las noticias de ese pueblo, y hubo el caso de un homicidio que dejo como única superviviente a una niña de unos doce años. La cual, decía no poder recordar nada de lo sucedido esa noche.

Volvimos al cabo de un año al mismo lugar, en donde pude ver a mi misterioso cliente con ella paseando por la feria. El miedo me hizo ocultarme a sus ojos, pese a que a la pequeña se la veía feliz en su compañía, al ser su padre biológico.

FIN

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"Cuestión de fe"

Por Anniabel Martínez Gómez

Cuando mi amiga me propuso ir a aquella cartomántica, acepté por puro compromiso; nunca fui muy creyente en ese tipo de cosas. Pero bueno que no se hace por una amiga con mal de amor. Así que sin pensarlo mucho estaba ahí rodeada de paños de colores, humo, velas e incienso. En una habitación pequeña, algo así, como una sala de espera, junto a mi compañera de aventura, ojerosa y flaca de tantos días en la depresión. No entiendo ¿como alguien puede sufrir tanto por una persona que no te quiere y además te hace daño? El tiempo transcurrió de prisa. Mientras esperaba reflexionaba acerca de lo estúpido de un sufrimiento por amor. ¿Si tus sentimientos no son correspondidos de que vale tanta tortura, y daño autoinfligido? También tenía algo a mi favor , yo nunca había pasado por una experiencia de ese tipo. Terminó finalmente la espera cuando salió mi amiga con rostro serio.

- Dice la adivina que quiere verte.

- ¿ A mi? -me dije sorprendida.

- Si , y me dijo que era importante.

Yo no había venido para que me adivinaran nada, es más que, prefería no saber mi futuro.

- Dale, yo te espero, no te vas a arrepentir, es de vida o muerte.

Aquello era más bien un mandato, claro que me tenía que esperar, si vine por ella.

Casi por obligación, por salir de la situación entré a la habitación donde me esperaba una mujer joven; más de lo que imaginaba; vestida bastante casual.

- ¿Tú eres Mariana verdad?

- Si -dije todavía desconfiada pero relajada.

- Lo que tengo que decirte es que en las cartas de tu amiga hay algo que te incumbe a ti, por eso te hice pasar.

- Bueno, pues, dígame que es eso que dicen las cartas.

- Que va a sufrir por tu pérdida, producto a un terrible accidente automovilístico

-¿Pero por qué me cuenta eso? -dije exaltada.

-Porque hace cinco minutos debió haber pasado.¿Has oído hablar de la teoría de la tostada quemada?

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La pitonisa

Por Susana Torres Cabeza

Sandra me gustaba y a ella le gustaban aquellas cosas, así que accedí a entrar a la carpa.

Al traspasar aquella cortina tuve la sensación de cruzar un umbral. Fuera el día era caluroso y el sol brillaba sobre las cabezas de los niños. Allí en cambio, hacía frío y un ambiente tétrico conseguido con humo artificial y oscuridad rodeaba una única mesa circular. En el centro de aquella mesa una mujer de mediana edad barajaba unas cuantas cartas de tarot.

Nos invitó a sentarnos y solicitamos dos tiradas. Pagamos por adelantado como nos indicó.

Empezó Sandra. Sacó la carta de la rueda de la fortuna. Su tirada debió de ser muy fácil para la experta timadora ya que los ansiosos gestos faciales que expresaba mi amiga delataban claramente sus deseos ocultos. Amor y salud principalmente. Cómo casi todo el mundo.

Unas cuantas cartas marcadas, un pasado y un futuro impreciso y hecho. Sandra quedó impresionada. De no ser por mi presencia la avispada pitonisa le hubiera estafado más dinero.

Después, siguiendo los deseos de Sandra, me tocó a mí, pero conmigo la adivina pinchó en hueso. Yo era un escéptico y nada de lo que me explicaba me convencía.

Ella se hartó de mis impertinentes respuestas y jugó sucio.

No sé cómo lo hizo, pero la siguiente carta fue el ahorcado. Una carta que significaba sufrimiento y vergüenza, traición y castigo.

Según la bruja, yo había hecho algo malo y debía pagar por ello.

Sandra se mostró muy preocupada por el resultado de aquel juego y estuvo toda la tarde agobiándome. Yo me reí y me indigné de la absurdidad de aquel juego. Intenté convencerla de que era una tontería. Era imposible que la pitonisa supiera nada del asesinato.

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Espero que hayáis disfrutado, esta nueva experiencia de nuestro club de escritura.


martes, 21 de mayo de 2024

TERCERA SEMANA DE MAYO DE 2024

Esta semana la imagen fue sugerida por Celso Santana Flores, y hemos realizado un texto a diez manos. Espero que os guste.

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LA ELFA FUGITIVA

Historia a diez manos por el Club de escritura Endrin

Celso Santana Flores
Una elfa del bosque sufre de amnesia y se despierta en un bosque desconocido, perseguida por un lobo salvaje. Mientras intenta descubrir su identidad y el motivo de su persecución, una misteriosa mariposa la sigue en silencio, insinuando que su pasado está lleno de secretos oscuros.
Susana Torres Cabeza
La elfa escucha aullidos y gruñidos a su espalda. La persiguen. Se levanta y corre asustada a través de la maleza, pero sin darse cuenta pisa una soga y cae en una trampa. Queda colgada de una cuerda.

María Rosa Hernando Fernández

Asustada, contempla a la manada de lobos como la observan, ansiosos y con ganas de comer. Necesita un milagro, siente que ahí acaba todo. Nuevamente, la misteriosa y colorida compañera se acerca a su oído. Existe un modo de salir del entuerto en el que se encuentra.

Arturo Martínez Molina

Eso no hizo más que aumentar su miedo, y la aparto de inmediato.

  • ¡SOCORRO! ¡AUXILIO, QUE ALGUIEN ME AYUDE! —gritó a pleno pulmón.

Aunque como era de prever, nadie acudió en su rescate. Se había alejado mucho del territorio de los suyos. Se hallaba en partes inexploradas del bosque.

De improvisto, se vio arrojada al suelo, al ceder la cuerda. Justo cuando las fieras salvajes saltaban sobre ella.

«¡No me queda más remedió que combatirlo!», pensó resignada.

Sacando su espada, les hizo frente. Esquivó a uno de los lobos, y le dio un certero corte, que le dejaría una herida mortal. Los animales, al ser conscientes de su desventaja, optaron por escapar.

  • ¡Que él dañó sea sanado! —recitó indicando con la palma de su mano al lobo.

Unos ruidos entre los arbustos la hizo girarse, y salieron tres humanos que se hallaban escondidos.

  • Eres al primer elfo que vemos en siglos, ¿Qué se te ha perdido por aquí? —preguntó el que parecía el líder.

  • Podría tratarse del que anuncia la profecía, ¿no lo crees? —dijo un compañero—¡Lo mismo opinó yo! Deberíamos de llevarla a nuestra aldea, y que decidan los ancianos —propuso el tercero.

El jefe les ordeno avanzar, mientras preparaba una cuerda y un pañuelo.

  • A nivel personal, no creo en esa vieja retahíla —comenzó diciendo— Aunque, es mi obligación como capitán de la guardia fronteriza, dejar esa decisión en manos de nuestro consejo —concluyó.

La elfa, de alguna manera, intuía que era lo correcto confiar en ellos, por lo que no se opuso a que la capturasen.

La mariposa, manteniendo una distancia de seguridad, los sigue.

Anniabel Martínez Gómez
Es enviada a los calabozos, ante la duda del consejo de ancianos.
"Los elfos son engaños, nunca se puede confiar en un elfo". Decía el más viejo de los ancianos.
La prisión; una jaula de hierro, donde apenas podía estirar los pies, cerca del corral de los cerdos. La despertaron los aullidos de los lobos, en la oscuridad dos destellos salían de la maleza. Dentro de ella la sangre comenzó a arder, rodeada de mariposas comenzó la transformación.
Celso Santana Flores
Ahí, prisionera, sabía que todo estaba perdido. Estaba sola. Afuera, el silencio se rompía entre aullidos y lamentos de dolor de aquellos hombres: los lobos la habían encontrado. Después de la matanza externa, sería su turno.
La mariposa multicolor, símbolo de sus antepasados, se mantuvo revoloteando junto a ella. Era el momento de usar su último recurso. Se concentró profundamente para alejar el dolor y el hambre, y comenzó a recitar las palabras antiguas que aprendió del sabio hechicero, aquellas que se usan cuando la sombra de la muerte acecha en derredor. El resultado era incierto, pues no depende de las cosas del mundo, sino de los espíritus del bosque; si ellos deciden que debes trascender, será tu momento, si no, vivirás para contarlo.
Recitó los sonidos antiguos. El ruido aminoró un poco, antes de volver a aumentar justo tras de esas paredes mal hechas, desde donde los lobos luchaban por entrar para devorar a su presa.
A poco de derribar la puerta, se escuchan unos nuevos aullidos. No eran de furia, ahora sonaban lastimeros, dolientes, dejando paso a un nuevo silencio.
La elfa del bosque, en trance, no pudo darse cuenta de que el espíritu del bosque había decidido.
Un enviado del mundo que no vemos, transformado en un joven de cabello largo y blanco y ojos amarillos como el trigo de otoño, rompe la puerta con sus manos, destroza las barras de metal, y la toma entre sus brazos para correr imparable por el bosque como una bestia poderosa, para regresarla con los suyos, muy de prisa, antes de que los rezos se diluyan.

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Espero que hayáis disfrutado, esta nueva experiencia de nuestro club de escritura.

 

viernes, 10 de mayo de 2024

SEGUNDA SEMANA DE MAYO DE 2024

 

Aquí están los escritos de la segunda semana del grupo, esta vez fue Anniabel Martínez Gómez, quien sugirió esta imagen de inspiración y estos son los microrrelatos o poemas que surgieron.

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" Sobrevivientes"

Por Anniabel Martínez Gómez

- ¿Quién viene?

- Parece un sobreviviente, seguramente viene armado.

- Cuando se acerque más y pase por el tronco seco, dispara a matar.

La hermana mayor sacó la punta de la escopeta por la rendija en la pared, apuntando a la cabeza del intruso.

- Trae gafas de sol y gorra, mejor apunta al pecho.

La pequeña daba las órdenes como un sargento y su hermana obedecía; era mejor estratega. En cambio ella tenía una puntería envidiable y sangre fría para eliminar a los intrusos. Cualidades que las habían ayudado a sobrevivir después del desastre mundial. Refugiadas en aquella cabaña en medio del bosque, donde afortunadamente, de vez en cuando, llevaba alguien perdido, en busca de refugio.

- ¡Ahora!- ordenó, los disparos dieron justo en medio del pecho del hombre, cayendo instantáneamente muerto entre las hojas secas. Salieron las hermanas celebrando su victoria.

- ¡Qué suerte, las gafas no se rompieron! - Exclamó la mayor mientras se ponía su nueva prenda. - ¡Vamos a recoger las ramas hermana, que hoy tenemos banquete! - Ordenó la pequeña con tono de triunfo.

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UN TESTIGO MUDO

Por Arturo Martínez Molina

Las gafas de sol sobre la roca, frente a la casa de piedra, hubieran sido las únicas capaces de esclarecer el misterio que reflejaban. Aunque por desgracia eran un objeto inanimado, que no ayudaba a los investigadores a resolver las muertes a las que se enfrentaban.

LA NOCHE ANTERIOR

Los cuatro jóvenes venían dispuestos a pasar una tranquila jornada en la abandonada vivienda, mientras bebían cubatas hasta la madrugada. Eran cuatro chicos de apenas veinte años, acostumbrados a ese tipo de salidas nocturnas.

  • Hay historias muy raras sobre este lugar, se habla de una ancestral criatura que lo ronda —explicó Jose.

  • Y otras de un fantasma ligado a esta olvidada morada del pueblo. ¡Esos son historias de viejos! —opinó Miguel.

  • No asustéis a mi novia, ¡que ya bastante me ha costado de convencerla de venir aquí! —pidió Esteban al entrar con los refrescos.

  • ¿No quieres que estropeemos tu plan de acostarte con ella esta noche?

Las dejó junto al alcohol, sobre la mesa de piedra y observó a sus amigos.

  • ¡Pues sí! Y por vuestra parte, dedicaros a envenenaros con esa hierba y dejarnos en paz —advirtió al mirarlos.

  • Descuida que será lo último que nos interese de ver esta noche —sentenció Miguel indiferente.

Los tres empezaron a preparar los vasos de plástico, cuando la chica entro en la casa. Esta lo hizo medio dudando, por los rumores sobre ella.

  • ¿No había algún sitio menos tétrico en donde festejar esta noche?

  • Tranquila, Nuria. ¡Que conmigo ni pensaras en esas cosas! —dijo su novio al abrazarla.

Sus amigos sonrieron con discreción, sabían que era la treta de Esteban. Así le era más fácil el hacer el amor con ella, aunque ignoraba, que era la propia chica la que lo simulaba y no merito suyo.


Tras ingerir varios vasos, la muchacha se incorporó y agarro la mano de su pareja.

  • Creo que ya estoy a tono para complacerte. ¿Me acompañas? —insinuó con voz sexy.

Esteban, sin pensarlo demasiado, se incorporó y la siguió al exterior, a una pequeña construccion contigua

  • ¡Y aún se creerá nuestro amigo que ha sido todo obra suya! —comentó Jose sonriendo al quedarse solos.

  • Nuria es una pilla, sabe como calentarlo y que la satisfaga en condiciones —respondió su amigo— Pero ahora vayamos a lo nuestro, tenemos la cabaña para nosotros dos —continuó.

Apartaron la bolsa de droga que empleaban como engaño, y se enzarzaron en su particular coito amoroso.

Unos gritos les obligo a detenerse y vestirse, procedían del exterior y eran las voces de sus amigos.

  • Date prisa, igual entran antes de hora y descubren nuestro engaño —insto Jose.

Tras un tiempo prudencial, salieron a buscarlos y al no verlos, se empezaron a preocupar.

  • ¿Crees que esos gritos eran en realidad lo que parecían? —planteó Miguel.

  • Será alguna broma de ellos, estarán escondidos y aguardando asustarnos —replicó su amigo.

Lo último que llegaron a ver, fueron las gafas de sol de Esteban sobre una roca, antes de que una ola de tierra se los engullera.

DE VUELTA AL PRESENTE

La pila de huesos humanos en el suelo, intrigaba a la policía, que no sabía como explicarlo. Todo rastro de carne había desaparecido de ellos.

Ningún animal conocido de la zona, era capaz de hacer eso.

FIN

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Sólo unos lentes de sol.

Por Celso Santana Flores

Sólo unos lentes de sol, cuidadosamente acomodados sobre una roca, fue todo lo que quedó. Esos lentes oscuros de tonalidad verdosa, que reflejaban sin querer la antigua casona en medio del bosque, ahí, donde el amor creció y murió cual mariposa fugaz.


Ambos jóvenes llegaron con miles de sueños y aventuras hasta ese lugar olvidado en las laderas del monte de San José, riéndose de sus travesuras como niños en pleno recreo. Habían salido de la ciudad sin un rumbo fijo, y llegaron hasta ese lugar sin saberlo, sin meditarlo. Era un sitio perfecto y después de explorar un poco, encontraron en la vieja casa un lugar perfecto para estar juntos.


Bailaron, gritaron, jugaron, se abrazaron, y todo lo demás. Su amor juvenil se volvió eterno en aquel lugar solitario.


Ricky se enamoró por primera vez. Rosa se imaginaba en un mundo de princesas.


Fueron dos días de completa dicha antes del ocaso de su amor, pero dos días bastaron para consumir la felicidad.


Un poco de tedio, algo de inconformidad, falta de comprensión acompañados de frío y hambre... lo que a muchas parejas les tomaría un par de décadas, ellos lo padecieron en días.


La última discusión fue frente a la casona. Ricky miró de frente a su bella amada, desconcertado por la situación, dejando cuidadosamente sus lentes de marca sobre aquella piedra para no maltratarlos.


El asunto no terminó bien. Ante la sorpresa del joven, Rosa decidió separarse, alejándose con pasos largos.


Ricky, el chico malo, quedó impávido. Solitario.


Ella permaneció inmutable y malhumorada, con lágrimas silenciosas por su décima ruptura amorosa.


Regresaron en silencio para no verse nunca más, olvidando tras de sí unos lentes de sol, cuidadosamente colocados sobre la roca.


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Las gafas y la maldición.

Por: María Rosa Hernando Fernández

  • Cuando lleguemos a lo alto, verás la construcción de piedra. Es muy antigua. En el fondo creo que nadie sabe muy bien qué es. Las inclemencias han erosionado y quitado matices. A mí me parece una fuente con aires de altar. No sé, es algo raro —dijo el muchacho entusiasmado por llegar.

  • Y eso que hablan, ¿es cierto? —preguntó su querida hermana.

  • ¿A qué te refieres? Ah, ya sé, ¿lo de la maldición? -respondió con tono de película de terror.

  • Sí eso. Me inquieta un poco la verdad. ¿Tú sabes la historia de ese lugar? —insistió la pequeña.

  • Lo único que sé,  ciertamente estremece —dijo sacando unas gafas de sol— Usaremos esto para evitar problemas.

  • No te entiendo hermano, ¿cómo nos puede ayudar un par de gafas?

  • Muy sencillo —respondió gentilmente— Dicen que ese cúmulo de piedras no deben ser miradas directamente, a menos de que quieras convertirte en una de ellas. Comentan que ese lugar ha crecido de aquellos que han osado observar. Así que, cuando lleguemos usaremos las gafas para ver a través de su reflejo, porque si no, ¿para qué vamos hasta allí? No pienso irme sin saber lo que hay.

  • ¡Qué ingenioso hermano! —gritó su hermanita algo más relajada.

Los dos hermanos llegaron a la zona, y caminando hacia atrás se fueron acercando lentamente. Colocaron las gafas sobre una piedra prominente, burlando la macabra maldición. Allí se quedaron de espaldas a su deseo de mirar, enfocando la vista con esfuerzo a través de los cristales ahumados.

  • ¡¡¡HERMANA QUE HAS HECHO!!! —gritó el chaval desesperado.

Los vecinos del pueblo llevaban cerca de dos semanas buscando a los dos pequeños desaparecidos. Nadie supo lo que les ocurrió, hasta que un campesino que conocía a la perfección aquella zona, encontró las gafas y una grabación en el teléfono móvil del muchacho.

Aquel extraño aglomerado de piedras, había crecido. La prueba de la maldición ya era un hecho real.

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Gafas al sol, gigante de piedra y…

Por Nelson Isaí Perez

Créeme, estoy indignado, y no es para menos me tardé seis horas de caminata para llegar a ese lugar escondido en medio del bosque.
Allá, hay una construcción abandonada que tiene rostro de gigante.
El gigante de piedra, le he llamado. Luego pensé en que sería una buena idea capturar una imagen, hacer de ella un NFT y ponerlo a la venta, así que procedí a sacar mi cámara digital. Coloqué mis gafas sobre una piedra y ya, tomé la captura.
Luego regresé a casa, la pasé a la computadora y la digitalicé. Luego la puse a la venta y pronto alguien ofertó por ella, aunque resultó ser uno de eso que solo piensan en arruinarlo todo. Cómo sabrás, soy un fanático del mundo criptográfico, pero ese no es el punto, aunque ambas cosas están relacionadas, pero no es eso lo que me ha puesto de malas, el mundo es así, unos tratamos de hacerlo bien y demostrar que las monedas digitales son el remedio para muchos males, pero otros solo buscan estafar al que sabe poco o nada.
Entonces, a lo mejor, crees que es por esta mala experiencia que estoy furioso. No.
Mira la foto, no salgo en ella.

Fin

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Excursión por el monte

Por Susana Torres Cabeza

Pam corrió por el bosque. Las malas hierbas y los arbustos silvestres arañaban sus piernas desnudas. Que mala idea acudir a la excursión en pantalón corto, pensó.

Los perros ladraban a su espalda. Se acercaban. Paró un momento y se escondió tras un árbol. Trató de recordar el camino para llegar a la explanada donde seguramente estarían ya los demás y el autobús. Se hizo un mapa mental: Girar a la derecha, cruzar el riachuelo y bajar la piedra doble. Ya faltaba poco.

Respiró y salió de nuevo.

Los ladridos sonaban más fuertes. Las bestias la estaban alcanzando. Pam se estaba fatigando y los perros parecían tener más energía que al principio, como si los azuzaran o les hubieran prometido un premio. Seguramente era así. No debería haberse apartado del grupo. No debería haberse internado en el bosque, ni debería haber cogido aquella flor de la casa de madera, pero parecía abandonada. A quién le importaba una flor, había pensado. A unos locos, pensó desesperada.

Cruzó el río y su esperanza creció. Ya vislumbraba el camino que llegaba a la explanada. Casi podía escuchar las voces de sus compañeros…

¡Pum!

Un dolor intenso la embargó. Le habían disparado. La bala entró y salió limpiamente, pero la sangre inundó su hombro. La sorpresa y el tormentoso dolor sobrevenido le impactaron de tal modo que Pam cayó mareada al suelo. Perdió durante unos instantes el conocimiento.

Cuando lo recuperó, alguien la arrastraba por las piernas como a una presa. Gritó. Pero sus gritos quedaron ahogados por los ladridos de los perros. Trató de agarrarse a una piedra, pero quién tiraba de ella era fuerte y sus manos resbalaron, perdiendo con el estirón el agarre y las gafas que quedaron allí abandonadas en el suelo, como único testigo de los hechos.

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Esto es todo por esta semana, la proxima semana mas.

miércoles, 8 de mayo de 2024

JUEVERO, UNA EXPERIENCIA DE CINE

 Relatos para el JUEVERO de esta semana, el resto los podréis encontrar aquí.


Imagen de StockSnap en Pixabay
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EL RODAJE CINEMATOGRAFICO

Por Arturo MartínezMolina

Pese a suponer ingentes trámites para el alcalde del pequeño pueblo, este no dudo en colaborar con el rodaje del film en su población. Supondría la oportunidad de restaurar algunas de esas viejas casas que se caían a pedazos, y de forma gratuita para los habitantes de la población.

Además, se ganarían algún dinero al hacer de extras en aquella película de ambientación rural.


La tranquilidad de los pueblerinos, se vio alterada por espacio de tres interminables meses, en los que fue un infierno para los ganaderos el cuidar de los animales. Por más que esos ingresos extras les ayudaran a hacer llevaderos ese cambio en sus rutinas.


Cuando llego el fin del rodaje, la alegría desbordo al alcalde y sus ciudadanos. Que cobraron por sus respectivos trabajos, a más de ver arregladas sus viviendas. Volver a la tranquilidad normal del pueblo, era lo que anhelaban casi todos, poco habituados al ritmo de vida frenético que supuso ese trimestre.

FIN

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"Demasiada casualidad"

Por Anniabel Martínez Gómez

- ¿Ya están grabando? Bien mi nombre es Pablo López y soy el barbero del pueblo.

- El día del suceso ¿quiénes estuvieron en su barbería?

- Bueno, si mal no recuerdo, temprano estuvo Mauricio a arreglarse el bigote, me dijo que se había levantado en la madrugada porque sintió un ruido como el silbido de una alarma, salió al patio y todo estaba tranquilo. Se vistió, vino al pueblo y estaba como siempre, así que pasó por mi establecimiento para no perder la mañana. Luego vino el gordo carnicero, le hice el corte habitual, no habla mucho, al pagar me dijo " cuidese barbero" , y se fue. Me pareció raro porque nunca se despide y menos con una advertencia, pero tenía a Carrasco, el alcalde, esperando, y ese si habla como un papagalllo. Ese día Carrasco estaba más pensativo de lo habitual, me dijo algo de unas plantaciones de arroz, que si unas vacas de su primo habían amanecido enfermas. Pero no terminaba las ideas, es como si estuviera dándoles vueltas. Se fue sin pagar, como siempre, con semblante de preocupación. El último cliente que recuerdo fue Manuel Pérez, el pescador. Me asombró verlo porque a esas horas todavía está en el mar. Manuel era un hombre muy superticioso y también un poco mentiroso Por eso cuando me dijo que el mar estaba más oscuro de lo habitual, que eso era signo de que algo malo iba a ocurrir, no le presté mucha atención.

- ¿Qué pasó después?

- No lo recuerdo, cuando desperté estaba en el hospital como el resto de los pobladores. Lo que sé es lo que dijeron había pasado, nada más.

-¿Cree usted lo que dicen , que los cuerpos de los que faltan en el pueblo, fueron raptados por extraterrestres?

- Creo que puede ser una posibilidad, quizás la más difícil de creer, pero también la más conveniente. Mauricio, el gordo, Carrasco y Manuel, los únicos desaparecidos, casualmente los tres fueron ese día a mi barbería, a veces pienso que eso tiene que tener algún sentido.

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Esto ha sido todo por esta semana, hasta el próximo JUEVERO.

jueves, 2 de mayo de 2024

PRIMERA SEMANA DE MAYO DE 2024

 


Imagen de Светлана Лис en Pixabay

Aquí están los escritos de la cuarta semana del grupo, esta vez fue Arturo Martínez Molina, quien sugirió esta imagen de inspiración y estos son los microrrelatos o poemas que surgieron.

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UNA NOVEDAD IMPREVISTA

Por Arturo MartínezMolina

La vista exterior, la acaparaba el infernal cuerpo estelar que orbitaban. ¡Un inmenso agujero negro! Lo rodeaba un anillo de luz, de una gran belleza, que dejaba a todos los ocupantes de la estación de investigación hipnotizados.

Los protegía un campo de antigravedad, para evitar los efectos de aceleración temporal del exterior. Y su cometido, era el estudiar ese insondable abismo negro que engullía todo lo que cruzaba su horizonte. El planeta rocoso, en donde se encontraban las instalaciones del laboratorio, carecía de atmosfera, y se mantenía rodeando el monstruo en un delicado equilibrio de fuerzas.


El responsable de ABIS 1, era Gendian, un exigente científico de mediana reputación. Al igual que todos los que pusieron al frente de los otros nueve proyectos similares, con el objetivo de estudiarlos y recabar datos sobre los agujeros negros. A su cargo tenía a varios ayudantes y personal de mantenimiento de la base.

Gendian, era un hombre de unos sesenta años, bastante bien cuidado para su edad y con amplios conocimientos sobre los objetos que estudiaban. Le asistían Riam, una prometedora joven de Seption, un planeta colonial cercano. Y Mortun, del mismo mundo y algo menos brillante. Ambos de unos veinte años, y bastante atractivos. El jefe de mantenimiento era Lorni, de la misma edad que Gideon, con tres personas a su cargo, Viron, Luarna y Morgan. Esos últimos no solían mezclarse más allá de las comidas con los demás, estaban todos entre los treinta y cuarenta y eran de un aspecto normal.


La rutina diaria era la misma en las instalaciones, y en muy pocas ocasiones, se producía un descubrimiento que supusiera alguna novedad.

Así que cuando las alarmas empezaron a sonar, todos se pensaron que se debía a un fallo del campo de antigravedad, y corrieron a verificarlo. Nadie esperaba ver la imagen de aquella inmensa nave en la pantalla que se les acercaba.

  • ¡Se dirige hacia el agujero negro! Debemos tratar de ayudarlos —comentó Mortun.

  • Sería del todo imposible, no conocemos esa nave y quienes fueran, correrían su misma suerte —argumento Gendian.

Tuvieron que estar de acuerdo con esa aseveración.

El vehículo espacial, para sorpresa de todos, comenzó a maniobrar de forma que denotaba que había alguien al frente de los mandos. Al ajustar su trayectoria, para evitar el halo de energía que circunvalaba el objeto estelar.

Paso junto a ellos, y penetraron en la negrura del abismo negro, sin que la nave resultara dañada. La escena, dejo sin palabras a todos, que les era imposible de dar crédito a lo que sus ojos veían.

  • ¿Qué es lo que acabamos de presenciar? —planteó Lorni.

Fue Riam, la que se atrevió a dar respuestas.

  • Puede haberlo empleado como un agujero de gusano, o... —se detuvo por un momento, antes de ofrecer la siguiente— Que en el interior del mismo, exista una civilización capaz de construir en un espacio casi infinito de hipergravedad concentrada. Esas son las hipótesis que se pueden barajar —concluyó la mujer.

Ambas eran igual de difíciles de asimilar, para cualquiera de ellos, que seguían observando el agujero negro. No entró o salió nada más en la siguiente hora, por lo que Gendian, recopiló la información y la remitió a la Tierra.

  • Volvamos a nuestros trabajos, poco podemos hacer al respecto de lo que hemos visto. Ya recibiremos instrucciones --ordenó a todos.

Con más preguntas que respuestas por lo acontecido, obedecieron y regresaron a sus habítales quehaceres.

FIN

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"En camino"

Por Anniabel MartínezGómez

Día 24

Desde que llegamos a este planeta, nada ha pasado, parece que el día nunca se acaba. Realmente no sé que día es hoy, cuantos han pasado, los relojes aquí no funcionan. Salímos a recolectar muestras del suelo, hasta el momento, no hay ningún hallazgo, ni signos de vida.

Día 30

Ayer Alex enfermó, está en el área de enfermería, comenzó con falta de aire, y a tornarse cianótico. Dice Maura que puede ser provocado por las muestras de suelo que estaba analizando. Se encuentra con oxígeno y evoluciona bien. Los días son iguales, uno de los dos soles hace que siempre haya luz.

Día 36

Alex murió ayer, enterramos su cuerpo debajo de un cráter. Potter hizo una lápida con su nombre. Estamos todos muy tristes y preocupados, lo que enfermó de Alex nos puede afectar a nosotros también. Hasta el momento ninguno ha presentado síntomas. Estamos terminando de recoger las muestras, en diez días estará arreglado el área de despegue, podremos partir de regreso.

Día 38

Algo muy raro ha pasado, el cuerpo de Alex no está, solo las piedras debajo del cráter. Es imposible que se halla desintegrado tan rápido. No hay muestras en el suelo de su descomposición. Solo hemos encontrado polvo en este planeta. Subimos a una altura considerable, nada distinto se ve en la lejanía. He tenido un sueño donde Alex se había transformado en una roca. Es muy frustrante no encontrarlo.

Día 40

¡Pasó algo, las rocas están vivas! Se mueven sin que las veamos. Cuando nos despertamos del descanso habían cambiado de lugar las colinas. No es vida en el concepto que entendemos, pero tienen autonomía. Creemos que Alex es ahora uno de "ellos", tenemos el temor de que nos ataquen. Necesitamos 6 días para despegar. Sacamos de la nave todas las muestras de suelo.

Día 43

Potter y Maura comenzaron con falta de aire y el cambio de coloración. Creo que en pocas horas morirán. Si no trasmito más, será que yo también esté enfermo.

Día 48

Milagrosamente sigo vivo, logré despegar y ya estoy en el espacio rumbo a la Tierra. Antes de salir dejé los cuerpos de Potter y Maura entre las rocas, y también desaparecieron. He llegado a la conclusión de que soy inmune a lo que sea que existe en ese lugar. Ya estoy de regreso, voy en camino.

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ERROR DE CÁLCULO

Por María Rosa HernandoFernández

 Papá, ¿por qué estás haciendo todo esto? - Preguntó el niño al ver por primera vez

aquel amasijo de extraños artilugios.

 Pues verás, es difícil de explicar, eres aún muy pequeño para entenderlo. -

Respondió el hombre extremadamente concentrado en su creación.

 Pero papá. - Se quejó al no ver satisfecha su curiosidad.

 Dejemos trabajar a tu padre. Ven Mario, yo te lo voy a contar. - Intervino su siempre

comprensiva y amorosa madre.

Salieron los dos de aquel especial taller improvisado en el que Carlos llevaba casi toda su

vida embarcado en la construcción de su nave. La que iba a llevarles muy lejos de allí.

Ya dentro de la casa, madre e hijo se sentaron en el sofá.

´

 Verás cariño. Tu padre está seguro de que en pocos años el planeta acabará

destruido. Pero no debes asustarte, nosotros estaremos muy lejos cuando eso

ocurra. Todo eso que has visto, será como nuestro coche. ¡Viajaremos por las

estrellas! ¿No te parece increíble? ¡Menuda aventura! - Dijo intentando adaptar

convenientemente la situación. - Además, tu padre lo está preparando todo para

que la nave sea autosuficiente.

 ¿Como un platillo volante? - Preguntó el pequeño.

 Algo así.

Los años pasaron, y el proyecto cumplió con lo previsto. Un nuevo mundo esperaba.

Y mientras viajaban envueltos por la oscuridad, la Tierra poco a poco empequeñecía.

Tras largo tiempo de sueño inducido, despertaron justo a tiempo para aterrizar en el

nuevo planeta.

Ya asentados en tierras por descubrir, esperaban la gran explosión. Todos los artefactos

estaban dispuestos para ser los únicos supervivientes en contemplar desde la lejanía el

fin de la Tierra.

 ¿Cuándo pasará? - Preguntó Mario expectante.

 Es raro, ya debería haber ocurrido. - Respondió Carlos.

 ¿Qué significa eso? - Interrumpió María.

 Pues que tal vez haya un error en los cálculos. - Respondió.

Y pasaron años sin que ocurriera nada. La Tierra como un diminuto puntito en el

horizonte, seguía intacta.

 Cariño, creo que ya tengo la solución de lo que ha pasado. - Dijo Carlos cabizbajo.

- Me equivoqué. Faltan cien años.

 ¿Cómo dices? - Soltó la mujer. - ¿Estamos aquí atrapados por nada?

¡REGRESEMOS!

 Lo siento querida, pero eso es del todo imposible. No tenemos combustible para

volver.

 ¡MALDITO SEAS!

Y allí quedaron, en un lugar desconocido, solos, descompuestos por lo ocurrido, y

sintiendo el fracaso y la añoranza de su bello planeta Tierra.

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Encuentro Cósmico

Por Nelson Isaí Pérez

—¡Te juro que lo que vi es real! No eran de este planeta. Dijeron que venían de una luna, una cercana a Saturno.


Lynn asintió tímidamente, mordiéndose el labio inferior mientras me escuchaba.


—Eso suena muy interesante —susurró en voz baja, agarrada a mi brazo.


Al salir del recinto escolar, Lynn se acurrucó más cerca, disfrutando de estar en mi compañía como si fuera una afortunada por tenerme a su lado.

Por supuesto que yo la amo, aunque en ocasiones me molesta su falta de confianza.

Después de un rato nos tomamos de la mano y fuimos a su tienda de cómics favorita mientras conversábamos sobre el asunto de los extraterrestres.


—¿Entonces vendrás a mi casa esta.noche?


Una sombra pasó ante sus ojos cuando mencioné mi casa, como si le preocupara algo. Sin embargo, con una ligera sonrisa de felicidad, asintió y apretujó su mano en la mía.


—Claro, te echo de menos cuando estás fuera de mi alcance.


Su gracia natural y el temblor en su voz hicieron que sintiera algo florecer dentro de mí, el deseo por protegerla y hacerla feliz. Sabía que era parte de sus problemas, pero ahora decidí ser todo lo fuerte que ella necesitaba.


Con eso, llegamos a su tienda de cómics preferida y pasamos algunas horas juntos, compartiendo historias, riendo y charlando como siempre.


Fue lo último que hicimos.

Fin

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Clase de meditación

Por Susana Torres Cabeza

El calor en aquel planeta era insoportable.Los trajes que nos habían dado, de una tela impermeable, nos hacían sudar. Nos empujaron para que avanzáramos deprisa. Se acercaba la hora de cenar y los dichosos bichos tenían hambre.

Por suerte eran vegetarianos. Comían una especie de plantas de aspecto podrido que para ellos eran deliciosas. Para nosotros su sabor era vomitivo. Recordé la lasaña de mi madre y el pollo frito de aquel restaurante que estaba al lado de casa… casa… mi casa, mi ciudad, mi planeta ya no existían. Una punzada de tristeza me hizo parar.

Me costaba respirar con aquella capucha transparente. Me acordé de las clases de meditación y yoga que los bichos se empeñaban en darnos. Inhalar fuerte, exhalar lento, inhalar fuerte…

De repente la luna se puso y a lo lejos vimos el sol. Solo que no era el sol. Era lo que quedaba de nuestro planeta Tierra.


Inhalar, exhalar, inhalar…


Rompí a llorar. Sabía que no estaba permitido, pero la emoción de ver mi antigua vida en llamas me rompió por dentro.


Volvieron a empujar a los demás para que entrarán rápido. No querían más espectáculos.


A mí me dejaron a parte. No tendría plantas esa noche, sólo sesión doble de meditación.

Odiaba la meditación y el yoga. Odiaba aquel planeta y su comida podrida. Odiaba sus patas sobre mi piel. Odiaba los besos de aquellas lenguas triples.


Inhalar, exhalar, inhalar…

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Esto es todo por esta semana, la proxima semana mas.


miércoles, 1 de mayo de 2024

JUEVERO, UN RITO OCEANICO

 Relatos para el JUEVERO de esta semana, el resto los podréis encontrar aquí.


UN BOTÍN DE INCALCULABLE VALOR

Por Arturo MartínezMolina

Ingram, "el aullador", era uno de esos piratas que apenas destacaba por sus actividades contra otros navíos. Solía embarcarse en otras empresas que en contadas veces le obligaba a atacar barcos.

En esta ocasión, se habían hecho con el mapa que daba la ubicación de una isla desconocida. En la que le prometieron que hallarían un gran tesoro. Se encontraba en una zona inexplorada del mar, por lo que eso causo el inmediato temor entre su tripulación.


La arribada a su destino, no estuvo exenta de controversia, al percibirse una extraña sensación al poner el pie en la playa. Aunque acallo los temores, al amenazarlos como solía hacer en esos casos. Eran unos supersticiosos, muchos de ellos, y eso podía contagiarse al resto.

Lo que fueron a buscar, estaba en donde señalaba el mapa, lo que calmó esos temores de inmediato. Ya todos pensaban en lo que harían con la parte que les tocaría del inmenso tesoro que hallaron, lo llevaron a su barco y zarparon rumbo a la isla de Gameria, el lugar secreto de reunión de los piratas.


Tardaron varios días en darse cuenta, de que algo extraño sucedía. Pasaban cerca de tierras que no alcanzaban a otear los vigías y para asegurarse de no estar errados, se aproximaron más de lo prudente a una que quedaba próxima. Tan solo hallaron agua en su lugar.

  • Quizás ese tesoro nos ha maldecido de alguna forma. ¡Ya advertimos muchos que aquella isla emanaba una extraña sensación al llegar a la playa! comentó uno de sus hombres.

Ingram, pese a sus reticencias a creer en esas historias, se vio obligado a darle cierta credibilidad y ordeno dar media vuelta para volver a aquella isla y devolver el botín. Aunque no estaba en donde debiera, lo que los inquieto a todos.


No tardaron en divisar otras masas de tierra pequeñas, y comprendieron, que los trasladados a un lugar al que no pertenecían. Del que les sería difícil escapar.

FIN

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"Naufragos"

Por Anniabel Martínez Gómez

Hace dos años que viajo con estos bárbaros. ¿Qué queda para un cirujano alcohólico y viejo? Solo el mar para sobrevivir de la hambruna. Una vez fui un cirujano reconocido, hasta que por una trampa de la vida, acabé operando a mi hija, y matando también. El mar me ofreció una segunda oportunidad, pero no ha sido fácil. Estos bárbaros no paran de buscarse problemas y de paso darme trabajo. Hace unos días nos enfrentamos con los tripulantes del barco, Dragón de Oro, solo Dios pudo ayudarnos para salir vivos. Sobrevivimos seis, el cocinero, dos grumetes, el contramaestre y yo. Llegamos, según los cálculos del capitán, a una isla desierta, pero hemos encontrado huesos humanos en la maleza, con marcas de mordeduras. Estas tierras están habitadas.

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UN MENSAJE EN LA TORMENTA

Por MaríaRosa Hernando Fernández

El día lucía como la estrella en la inmensa oscuridad de la noche. El mar estaba en calma, apacible y sosegado. Los hombres deambulaban por la nave, cada uno en su quehacer, ocupados, mientras entre todos cantaban una canción, esa saloma para estimular el trabajo a bordo. Todos coordinados en un mismo ritmo para trabajar conjuntamente, más veloces y eficaces. Era el modo de combatir el aburrimiento y la tensión, de crear vínculos entre ellos y reducir el hastío de esos viajes eternos.

Cantaban;


“El barco grande por el mar surca, con sus velas blancas que el viento empuja.

Lleva en su interior a hombres valientes, que buscan fortuna y nuevos horizontes.

Los marineros cantan en la cubierta, mientras el barco surca la mar abierta.

Sueñan con tesoros y tierras lejanas, y con regresar a casa con llenas las manos.

El barco grande, gigante del mar, navega sin miedo sin importar.

Las olas lo azotan, el viento lo empuja, y él sigue adelante, con rumbo a la brújula.

El capitán observa desde el timón, la inmensidad del mar, su gran pasión.

Guía a su barco con mano experta, y lo conduce a través de la tormenta.

El barco grande, símbolo de aventura, que nos enseña a perseguir nuestros sueños con bravura.

Navega sin cesar, por la inmensidad, y llena de vida nuestra realidad.”

El Barco Grande (Autoría popular)

Esta canción es de dominio público

Y así seguían una y otra vez, sin presagiar lo que estaba por venir.


En cuestión de segundos, un alarido, un estremecedor mensaje se entremezcló con el viento bravío, que perezoso había despertado con toda su furia.


Señor, oigo una voz, suena tétrica y pesada. Viene del fondo de esos nubarrones. ¿Qué dicen esas palabras? ¿Usted no lo ha escuchado? - Dijo uno de los grumetes completamente aterrorizado.

Sí muchacho, lo he oído. - Respondió el capitán. - No te preocupes, sigue con tu trabajo. Jamás había visto un cambio tan repentino y mira que llevo años surcando los mares. - Expresó en un tono casi inaudible mientras miraba al horizonte con zozobra sintiendo la amenaza. - ¡RÁPIDO, PREPÁRENSE PARA LA TORMENTA, LA TENEMOS ENCIMA! - Gritó a su tripulación de repente.


Todos reaccionaron como se esperaba, ansiosos y estresados ante un desconcertante mensaje venido de quien sabe donde.


¡Hemos enfadado a los dioses señor! - Gritaban los marineros con angustia.

¡Pues deberemos luchar contra ellos! - Respondió el capitán. - Ni la tormenta, ni ese tenebroso mensaje podrá con nosotros.


Y así lo hicieron. Se enfrentaron al temporal de sus vidas, con valor y coraje, sin ser conscientes de que aquel espeluznante poder, provenía del mismísimo infierno.

Olas de una altura inconcebible, chocaban una tras otra, sin conceder un respiro, y el barco, como un diminuto juguete entre sus garras, acabó sucumbiendo.

Las voces y los gritos se extinguieron engullidos entre las aguas… la nave acabó formando parte del fondo oscuro.

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El Robo del Ojo de Dragón

Por Nelson Isaí Pérez

—Dios mío, osito, te extrañé mucho.

—¡Cállate y pásame el nabo, el capitán Asthur espera a por su desayuno!

Me encontraba demasiado ocupado como para prestarle atención a mujer.

Kasey sonrió, se acercó más a mí y me tocó con delicadeza.

—Mi amor cuéntame todo lo que pasó en estos once meses.

Comencé a sudar cuando ella deslizó uno de sus dedos por mi piel, sin embargo, no quería perder el enfoque de la situación ni sucumbir a sus intenciones de controlar mis emociones, pues hoy llevaríamos a cabo el mayor de los robos.

—¿Y qué quieres saber sobre los días que pasé en prisión? El color de los barrotes es negro rojizo.

Kasey se apartó de mí, mirándome con sorpresa y un poco de insatisfacción. Se ajustó la blusa roja que llevaba.

—Lo siento mi amor, no pretendía molestarte. Sólo quería saber...

Me miró con una mezcla de seducción.

—No tienes porque disculparte, ahora toma la bandeja y acompáñame a la habitación del capitán.

No teníamos mucho tiempo así que no le expliqué mi plan.

Kasey tomó la bandeja y sonrió mientras caminaba a mi lado

—Pero mi amor ¿Por qué no tenemos un momento para nosotros?

Me negué, no podía decirle toda la verdad.

—¡Date prisa!

Allí estaba la puerta al camerino del capitán Astur.

Kasey gruñó y siguió caminando sin discutir. Luego golpeé la puerta tres veces antes de escuchar una voz dentro, decirnos:

— ¡Pasen!

— ¡Gracias Capitán —Le dije, pretendiendo no cometer errores.

— ¿Quién es la hermosa señorita? —Me preguntó

—Se llama Kasey. —Traté de parecer lo menos implicado en una relación.

Kasey tomó asiento en el escritorio del capitán. No podía seguir sintiéndose ignorada. Un grave error, por suerte para ambos al capitán no le desagradó. Era evidente que la belleza que mi mujer lo había cautivado.

— ¿Bueno, y que piensas sobre lo que te propuse?

—Creo que será algo muy provechoso para todos. — Sonreí.

Kasey miró a Asthur con ojos llenos de deseo e interés. Ahora su atención estaba centrada en el capitán y no en mí. Su brazo rozó el de él en un movimiento suave y sensual

—Gracias capitán, realmente te agradezco tu confianza.

Ella levantó su copa y ofreció un brindis. Asthur aceptó el reto y no tardó en caer al suelo, dormido.

—¿Dudas de mí? Me susurró, como quien lee la mente, mientras se aseguraba de que Asthur quedara completamente amarrado e incapaz de hablar.

Buscamos en todas partes de la habitación y por fin lo encontramos, era una joya en forma de un ojo.

—¿Es lo que creo que es?

En efecto, era un ojo de dragón. Valorado en una enorme suma del maldito metal por el que mataría al amor de mi vida.

Nelson Pérez, El Salvador.

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Estos han sido todos, esperamos que os hayan gustado.

jueves, 25 de abril de 2024

CUARTA SEMANA DE ABRIL 2024

Aquí están los escritos de la cuarta semana del grupo, esta vez fue Susana Torres Cabeza quien sugirió esta imagen de inspiración y estos son los microrrelatos o poemas que surgieron.

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Perfección

Por Susana Torres Cabeza

La perfección no existe. ÉL no entiende nada. No comprende que llevan dentro la semilla del mal. O del bien. Depende. De eso se trata. Tiene una mente demasiado rígida. Es normal que aquellos dos adolescentes, Adán y Eva, se la jugaran. Ja, ¡qué decepción se llevó! Y, ¿qué esperaba? Les puso unas normas absurdas. ¿Cómo no iban a desobedecer? Pobre Eva, me caía muy bien.

Me echó la culpa de eso, pero juro que yo no tuve nada que ver.

Yo sí que los entiendo. Me siento tan identificado con su forma de ser y pensar, esa dualidad, esas dudas. Se parecen tanto a mí…

No es culpa mía que su mujer se fijara en mí y me rogara un poco de cariño. Si ÉL le hubiera prestado más atención, si no fuera tan frío y de normas tan rígidas, ella no le habría engañado, los hombres no tendrían mis genes y todos ellos seguirían felices y aburridos en el paraíso.

Y sobre todo yo seguiría a su lado en el cielo.

Pero ¡qué diablos! ¡Mereció la pena!

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EL ÚLTIMO ÁNGEL

Por Arturo Martínez Molina

Gabriel, era el único superviviente de la brutal guerra civil que se desató en el cielo. Tuvo que descender a la Tierra, al colapsar su plano de existencia, al quedarse sin energía que lo sustentara.

Paso desapercibido al convertirse en humano, en una apartada aldea de la montaña. En donde vivió por varios siglos, al hacerse pasar por diferentes habitantes al acercarse la hora de su muerte.

En su décima transformación, le llamo la atención un nuevo recién llegado. Este no tardo en entrarle.

  • Hola, Gabriel. Voy a volver a restituir el cielo, te necesito.

Enseguida reconoció a Dios, que llevaba desaparecido por miles de años.

  • Encantado de serle de ayuda, señor.

Lo siguió sin poner objeciones, dejando atrás la vida a la que se había acostumbrado.

FIN

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“María”

Por Anniabel Martínez Gómez

El elemento químico tantalio, su nombre se debe a Tántalo. Según la mitología griega, Tántalo, hijo predilecto de Zeus, fue castigado con una insoportable condena por un terrible sacrilegio. Resulta que, para honrar la visita de los dioses olímpicos, no se le ocurrió otra cosa, que matar a su hijo y servirlo estofado. Sumergido en un río con deliciosos frutos a su alcance sin poder tomar agua ni comer, murió de hambre y sed. Dicen que los químicos pasaron tanto trabajo en su afán de aislar al Tantalio que lo bautizaron de este modo.

María terminó su ponencia sobre el tantalio, y se sentó satisfecha de haber encontrado una fascinante historia de aquel elemento tan “raro” que le correspondió exponer. Miró por la ventana y quedó absorta en sus pensamientos. Ella era parecida al tantalio, pensó, su abuela María fue expulsada de su casa muy joven. El padre, alcohólico, militar retirando ,la había encontrado con su mejor amiga en la cama. Así pasó a la vida de las drogas y la calle. A los dieciséis tuvo a su madre, sin saber quién era el padre. La recién nacida fue llevada a un orfanato hasta que la adoptaron a los cuatro años. Una pareja tuvo pena de una niña con aquella malformación facial. A los veintitrés, su madre, conoció a su papá, un hombre de un carácter inaguantable. Y pasaron muchos tratamientos de fertilidad para tenerla a ella; María.

Miró entonces a Sofía, su mejor amiga, y pensó que era la joven más bella del universo.

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 DESTIERRO

Escrito por: María Rosa Hernando Fernández

¿Qué debía hacer? ¿cuál era la mejor decisión?

Porque si no admitía su presencia en nuestro hogar, el descontento hubiera perjudicado el valor de una comprensión expuesta durante toda una vida y proclamada a los cuatro vientos.

Por otro lado, acoger a alguien desconocido significaba asumir un gran riesgo, y abandonar el control.

Y no quise renunciar a lo primero. Opté por olvidar todos mis miedos para que ella sintiera mi apoyo, para que entendiera el valor de mi decisión.

Abrí las puertas de mi casa y de mi corazón, dispuesta a descubrir los bellos sentimientos que les unía… abracé al enemigo sin conocerlo.

Ahora entiendo, que hiciera lo que hiciera, tomara una decisión u otra, el final hubiera sido el mismo.

El ser intruso, instauró su maldad en la mente inocente de una enamorada, y ésta asumió una falsa maldad en su familia.

Fui desterrada de su corazón.

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 Ángeles y Demonios

Por Nelson Isaí Pérez

En los días más oscuros de su existencia, Javier se hallaba al borde del abismo.

Cansado de la vida y desesperado por encontrar un escape, sucumbió a sus pensamientos más lúgubres y decidió poner fin a su sufrimiento.

Se encaminó hacia el bode del mirador, La Puerta del Diablo, donde pretendía acabar con su tormento de una vez por todas.

En ese preciso momento, se topó con una figura imponente que emanaba un aura de poder indescriptible. Era el mismísimo príncipe de las tinieblas, quien lo detuvo en seco con una mirada penetrante.

—¿Qué haces, humano? —inquirió Lucifer con voz grave y profunda.

Javier, sobrecogido por la presencia del ser infernal, apenas pudo articular palabra. Pero el ser demoníaco leyó en los ojos del hombre su intención fatal.

—El suicidio no es la respuesta a tus penurias. Hay otros caminos que puedes seguir.

Intrigado por las palabras del demonio, el hombre prestó atención mientras Lucifer le revelaba un destino diferente. Le mostró visiones de un futuro donde Javier se convertía en un gran escritor, un maestro de las palabras capaz de conmover a las almas más indiferentes.

Después de aquel encuentro, Javier abandonó su plan de autodestrucción y abrazó la nueva senda que se le presentaba.

Así, al terminar de escribir su primer libro —Ángeles y Demonios— sintió cómo su espíritu se elevaba y su dolor se desvanecía.

Los años pasaron y Javier se convirtió en un renombrado autor, admirado por millones en todo el mundo. Y aunque enfrentó desafíos y adversidades en su camino, nunca olvidó el consejo de Lucifer:

—Debes perseverar en tu sueño y nunca pierdas de vista tu objetivo.

Así, Javier encontró la verdadera felicidad en la realización de su pasión, demostrando que incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una luz que guía el camino hacia la redención.

Nelson Pérez, El Salvador

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 Perfección

Por Susana Torres Cabeza

La perfección no existe. ÉL no entiende nada. No comprende que llevan dentro la semilla del mal. O del bien. Depende. De eso se trata. Tiene una mente demasiado rígida. Es normal que aquellos dos adolescentes, Adán y Eva, se la jugaran. Ja, ¡qué decepción se llevó! Y, ¿qué esperaba? Les puso unas normas absurdas. ¿Cómo no iban a desobedecer? Pobre Eva, me caía muy bien.

Me echó la culpa de eso, pero juro que yo no tuve nada que ver.

Yo sí que los entiendo. Me siento tan identificado con su forma de ser y pensar, esa dualidad, esas dudas. Se parecen tanto a mí…

No es culpa mía que su mujer se fijara en mí y me rogara un poco de cariño. Si ÉL le hubiera prestado más atención, si no fuera tan frío y de normas tan rígidas, ella no le habría engañado, los hombres no tendrían mis genes y todos ellos seguirían felices y aburridos en el paraíso.

Y sobre todo yo seguiría a su lado en el cielo.

Pero ¡qué diablos! ¡Mereció la pena!

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La próxima semana más.










PRIMERA SEMANA DE JUNIO DE 2024

Esta semana la imagen fue sugerida por María Rosa Hernando Fernández, y hemos realizado un texto a diez manos. Espero que os guste. ****** F...